Hoy en el Blog de Pétalo me ha enternecido su relato de su primer beso.
Me ha hecho recordar el mio, que de tierno no tuvo nada de nada.
Os relataré brevemente mi adolescencia: Yo era una adolescente tipica. Tonta, desconocedora de mi potencial,. llena de complejos limitadores e infundados... ains, que dura es esa epoca para todos.
El caso es que a mi me empezaron a gustar los chicos muy pronto, mas de lo habitual, mi primer amor llegó con 9 añitos con toda la furia de los primeros amores, pero mezclado con la inocencia, el desconocimiento, la verguenza y la inexperiencia de una edad tan temprana. Yo le adoraba en todos los sentidos. Era como un dios para mi. Y se me partió el corazon con el. Se llamaba Cesar y tenía 11. Obviamente yo le gustaba tambien (al estilo niño, claro) pero nunca nos dijimos nada. Jugabamos juntos siempre, buscabamos lagartijas, hacíamos cabañas secretas, nos tirabamos barro en verano y nieve en invierno... Duró hasta que yo cumpli los 11 y el cumplió los 13 y sus amigos se empezaron a reir de que fuera con una "niña" y nuestros padres empezaron a hacernos bromitas de que "eramos novios" y "estabamos enamorados" y el se moría de la verguenza y acabó dejando de hablarme en absoluto.
Pasé un año malísimo, pero despues de Cesar vino Oscar. Este me pilló en plena revolucion hormonal a los 12, y por su "amor" yo hacía cosas loquísimas como seguirle por la calle, llamar a su timbre a cualquier hora para ver si contestaba él, comer miles de chicles por que sabía que eran sus preferidos (Aunque siempre he odiado los chicles), pasar por debajo de su ventana unas 7 veces al dia, mirar su colada (Me encantaba espiar su ropa interior, pese a que como tenía 5 hermanos varones seguramente lo que veía no era suyo), y me le imaginaba en mis sueños dirigiendome la palabra.... (Si, ni siquiera sabía que yo existía, yo soy asin). Era un chico que venía a catequesis a mi misma parroquia y yo le miraba durante la misa desde mi banco (El se sentaba con su grupo seis bancos por delante) y me perdía siempre y me confundía con las respuestas por que solo hacía que mirarle la nuca. Deje de verle cuando dejó los cursos a medias y no volvió mas. Nuestro "amor" había durado 2 años.
Tras ese Oscar bastante decepcionante que nunca supo de mi amor de loca psicópata y acechadora, llegó Heli (Se llamaba asi, Heliodoro, toma ya).
Era mi pareja de dobles en el equipo de tenis. Era maravilloso, guapísimo.... y 5 años mayor que yo. Es decir: yo era una pipiolilla de 14 en plena tontuna adolescente y el estaba en su segundo año de universidad.
El caso es que Heli me trataba genial. Tan bien tan bien, que al final hasta yo me di cuenta de que me trababa como a una hermana pequeña. Con el, y por el, tambien hice locuras, como hacerle un retrato a lapiz y regalarselo, pedirle que me grabara una cinta con sus canciones de amor preferidas, o seguirle a todas partes con ojitos de cordero degollado. Esta tontería me duró al menos 4 años, y creo que si hubiera esperado un poco hasta hubiera funcionado (para entonces yo ya tenía 18 y el 23, que no es lo mismo... pero eso lo se ahora. Entonces era gilipollas).
Y los que habeis llegado hasta aqui os preguntareis ¿Y el beso?
Pues es que la verdad es que en todo ese tiempo nadie me besó. Ni intenciones siquiera de hacerlo, oyes. Yo estaba desesperada. 18 años! imaginaos!
Estaba totalmente segura de que nadie me iba a querer jamas, que era un horror de mujer y que era gorda (va a ser que no), fea (que tampoco) e insoportable (era demasiado igenua y dulce me temo). Segurisima de ir a pasar el resto de mi vida sola.
En estas, el dia que cumpli los 18 di mi primera clase de autoescuela. El profesor era un viejo amigo de mis padres. Un señor de unos 60 años, con barba y ligeramente parecido a Juan Pardo.
Desde el primer dia me miró con ojos lascivos, aunque a mi me parecía simplemente que me miraba raro, pero yo no entendía sus miradas por que era gilipollas, y además me gustaba la idea de gustarle a alguien por una vez en mi vida, aunque fuese a un viejo. Al tercer dia ibamos por un poligono industrial, me mandó parar para aparcar en una zona desierta, se echó sobre mi, me metió mano bajo la falda, me toco el pecho sobre el jersey y me plantó un morreo con lengua de los de antología. Y yo, que era gilipollas, me quedé quieta y cuando acabó segui con la clase como catatonica. Cuando me dejó en casa, como si no hubiera pasado nada, solo recuerdo que no podía dejar de pensar que ese había sido mi primer beso.
Pasaron por mi mente mis tres "amores" y los miles de chicos que me habían hecho "tilin" en todo ese tiempo y solo podía pensar en que nunca mas en toda mi vida iba a tener un segundo primer beso, y que jamas iba a olvidar el olor y la sensacion de ese hombre.
Esa misma noche entré en un estado de fiebre brutal y me pasé cuatro dias sin salir de la cama, con el mayor ataque de malestar psicosomatico de mi historia.
Por supuesto era gilipollas, asi que no solo mis padres nunca lo supieron, sino que cuando estuve bien me tocó volver a la autoescuela con el. Al menos tuve valor para la siguiente vez que me puso la mano en la rodilla, decirle que quería que me tratase como a un alumno mas, que no queria un trato especial (Ole yo y mis eufemismos). El dejó de hablarme y dos clases mas despues (con 6 clases practicas en total) me presentó a examen y consiguió que aprobara (Lo hice fatal asi que deduzco que fue cosa suya).
Algun dia igual os cuento mi segundo primer beso. No es que fuese muy bueno, pero es que el primero lo hubiera superado una babosa espacial en medio de una abducion invasora.
PS. Si. Aun recuerdo perfectamente su olor. Es mas, cuando por la calle me cruzo por casualidad con algun hombre que lleva su colonia, se me sigue poniendo mal cuerpo y tengo ganas de correr.
miércoles, 2 de junio de 2010
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Argh, que asco... qué mala suerte, tia.
ResponderEliminarSaludos.
P.D: Aaaahhhhh!!! me ha tocado como palabra de seguridad para comentar HIMMEN!! dios!
Aghhh que horror! Lo de mi paleta negra fue infinitamente mejor!
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